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“Entonces no sabía que buscaba fray Guillermo, y a decir verdad, aun ahora lo ignoro y supongo que ni siquiera él lo sabía, movido como estaba por el deseo de la verdad, y por la sospecha.” (El nombre de la rosa, Umberto Eco).

 Con la iglesia hemos topado. Y de qué manera. Una serie de muertes sospechosas en una abadía hace que la alta jerarquía eclesiástica del momento (nos encontramos inmersos en plena Edad Media) envíe a un antiguo inquisidor a investigar lo que allí sucede. Y allí sucede de todo.

 Santo Tomas de Aquino describió los siete pecados capitales: Gula, Pereza, Lujuria, Envidia, Avaricia, Soberbia e Ira. Estos pasaron a convertirse en el talón de Aquiles del buen cristiano. Estos pecados acaban proyectándose sobre los monjes de la abadía protagonista.

images (3)GULA: Apetito desmedido y exagerado de comer y beber. Se puede resumir en una frase del hermano Remigio: “en los doce años que llevo aquí no he hecho nada más que llenarme la barriga, aumentar mi vileza y arrancar los diezmos a los campesinos hambrientos”. Como acto de generosidad suprema lanzan los restos de comida fuera de la abadía para que los campesinos puedan matarse entre ellos para malalimentarse.

 images (6)PEREZA: Negligencia, astenia, tedio o descuido en realizar acciones, movimientos o trabajos. Este pecado estaría bien representado por el abad y las jerarquías superiores a este. Cuanto más alto mando se poseía en la pirámide eclesiástica menos se trabajaba y menos ganas de trabajar se tenía. La visita de Guillermo de Baskerville (Sean Connery) y su ayudante Adso de Melk (Christian Slater) es un revulsivo para el grupo de monjes que observa atónito cómo diferentes hermanos de su comunidad son asesinados sin un motivo aparente. Cual Sherlock Holmes y Watson, el monje franciscano y su efebo usarán la razón por encima de la religión para esclarecer estos crímenes.

images (26) LUJURIA: Uso ilícito o apetito desordenado de los deleites carnales. La primera víctima encontrada muerta en la abadía se resuelve como un suicidio provocado por la culpabilidad del monje al haber mantenido relaciones sexuales con otro monje. Un monje joven y guapo que perturbará también a Berengario, ayudante del bibliotecario, y cuyo sentido de la culpa facilitará su asesinato.

El hermano Severino, herborista de la abadía, llega a señalar que “las cebollas administradas en pequeñas cantidades, calientes y húmedas, ayudan a prolongar la erección en aquellos que no han contraído votos, naturalmente”.

images (27)Por otro lado, Adso de Melk, se queda absorto ante la belleza de una campesina que realiza favores sexuales a los monjes a cambio de comida y sucumbirá ante los placeres carnales de esa bella rosa. Su relación será una extraña metáfora sobre el verdadero amor entre la religión y las personas. Esa muchacha, de la que no se conocerá su nombre, es la rosa que inspira el título de la novela.

 images (23)ENVIDIA: Tristeza del bien ajeno. Deseo de obtener algo que posee otra persona y que uno carece. Durante la ola de crímenes que invade el recinto monacal se produce un encuentro entre la alta jerarquía eclesiástica regente y los monjes franciscanos que abogan por una austeridad y sencillez de la que los primeros renegarán. Guillermo de Baskerville se enfrentará al inquisidor Bernardo Guy que visita la abadía para resolver los crímenes y encontrar la figura demoníaca que los provoca. Se entrevé una tirantez entre los dos que se traduce en una oscura envidia del inquisidor hacia el monje franciscano. Bernardo Guy se aferra a unos principios religiosos obsoletos y ve cómo el método razonado y deductivo de fray Guillermo es el mejor camino para llegar a la resolución de los crímenes. Como dice Lao Tse (filósofo chino): “Cuando no te comparas ni compites, todos te respetan”.

 obispoAVARICIA: Afán desordenado de adquirir y poseer riquezas para atesorarlas. Fácil. La iglesia emergente de la época saqueaba a la plebe en forma de impuestos abusivos y desmedidos para acumular más y más riquezas. Los altos mandatarios eclesiásticos que visitan la abadía ostentan esa gran riqueza en forma de deslumbrantes joyas y exquisitos ropajes.

images (14)SOBERBIA: Apetito desordenado de ser preferido a otros. Se asocia a la cultura, engreimiento, presunción y petulancia. Desde esta posición, Bernardo Guy trata con altivez a los monjes franciscanos, a los campesinos y a los monjes residentes de la abadía.  Su exhibición de poder se basa en una dictadura regida por el miedo a llevar la contraria a un emisario de la palabra de Dios, lo que provoca la aparición de un más petulante y henchido Bernardo.

 images (9)IRA: Pasión del alma que mueve a a indignación y enojo. El hermano Jorge es el máximo representante. La abadía donde transcurre la historia es una de las mejores bibliotecas del mundo. Entre tanto libro se haya el segundo libro de Poética de Aristóteles dedicado a la comedia, pieza clave para entender los crímenes cometidos. “La risa mata el miedo y sin el miedo no puede haber Fe, porque sin miedo al Diablo ya no hay necesidad de Dios” hermano Jorge dixit. Toda persona que entra en contacto con ese libro termina pereciendo. Todo aquel que lee el libro, o simplemente ríe, será el blanco de la ira desmedida del hermano Jorge.

 images (2)Jean Jacques Annaud dirigió de una manera magistral esta coproducción italo-franco-alemana con ínfulas de superproducción hollywoodiense basada en la novela del mismo título escrita por el genial Umberto Eco. Annaud se recorrió medio mundo para concretar un casting ecléctico pero muy efectivo. Sean Connery como Guillermo de Baskerville y Christian Slater como Adso de Melk. Perfecto.

Umberto eco no renegó de la película, simplemente apuntó que al pasar a otro formato como el cinematográfico esa ya no era su obra. Su obra era una obra escrita. Un libro que me habré leído varias veces, y del que, con mi ingenuidad y osadía intenté crear una segunda parte que quedó en un puñado de folios escritos con mucho entusiasmo y dedicación pero que nunca fueron terminados, obviamente. Delirios de juventud.

 

images (5)La película la habré visto mas de quince veces y no me canso de revisarla. Interpretaciones perfectas, ambientaciones sobrias y espectaculares, y una historia que engancha desde el principio hacen de esta película una pequeña joya del cine de los 80. Una velada historia de amor disfrazada de thriller monacal que Guillermo de Baskerville sentenciaba así: “¡Qué pacífica sería la vida sin amor, Adso. Es segura, tranquila y qué insulsa!”.

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