Modern_Talking-Universe-Frontal

Tras la desolación provocada por su separación en 1987, las carreras en solitario de los dos componentes de Modern Talking no terminaban de convencerme. Thomas Anders con unas locas ganas  de introducirse en el mercado americano y Dieter Bohlen con su proyecto Blue System (al que le faltaba la voz de Thomas para ser perfecto) actuaban cual metadona adulterada sobre mi mono de ellos.

 1998 fue un año especial para mí. Por fin me deshacía de mis obligaciones con el Estado cumpliendo mi año como objetor de conciencia. Ese año sería el último obligatorio ¡qué suerte la mía!. Esa actividad la compaginaba ejerciendo de dj a 166 kilómetros de mi lugar de residencia. Pero 1998 dió mucho más de sí.

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Musicalmente 1998 fe un año muy prolífico. Cher resurgió de sus cenizas con Believe, un pelotazo dance producido por el gran Todd Terry. Madonna se reinventaba, tras varios años en silencio, con Ray of Light. Producido por William Orbit, Madonna pasaba la prueba con matrícula de honor. George Michael era sacado a empujones del armario y lo celebraba con Outside. Apareció Tina Cousins en escena para demostrar que las cuarentonas podían hacer dance, y del bueno. Dana International ganaba el festival de Eurovisión escandalizando y sorprendiendo a partes iguales. 2 Unlimited, clásico grupo eurodance de los 90, reaparecía con nueva formación y un disco irrepetible lleno de hits. Nacieron nuevos himnos en la escena electrónica: Faithless regalaba su God is a Dj, Paul Van Dyk movía a media Europa con For an angel y The Prodigy echaban un órdago con Smack my bitch up. Irreverentes y deliciosamente incorrectos.

El regreso de Modern Talking

Back for good, el regreso de Modern Talking

Pero 1998 fue también la reaparición de Modern Talking tras once años de separación. Cuando vi el cd en las estanterías de Madrid Rock (mi tienda musical de referencia) no  me lo podía creer. Impulso irrefrenable de tenerlo entre mis manos. Sobretodo escucharlo. Back for good, que así se llamaba el disco, era un discazo perfecto para un reencuentro. Remezclaban y revisitaban sus antiguos éxitos incluyendo nuevas canciones y anticipando lo que iba a ser una segunda toma de posesión de su lugar en las listas de ventas. Me emocionaba ver cómo al pinchar sus canciones la gente reaccionaba positivamente recordando lo que un día fueron. Volvían a estar reactivados y yo con ellos. Con este disco reinstauraban un estilo propio que les distinguía, para bien y para mal, del resto y que acabó desdibujándose en trabajos posteriores aunque siguieron manteniendo su esencia.

sus 6 nuevos trabajos de su etapa 1998-2003

sus 6 nuevos trabajos de su etapa 1998-2003

Un disco por año. Dos singles por disco. Como en su primera etapa. A Back for good le siguió Alone, el primer disco de su nueva etapa integramente compuesto por composiciones nuevas. Thomas Anders comienza a intervenir como compositor en algunas canciones. You are not alone volvió a depositar mi confianza en ellos. Luego vino Year of the dragon, un guiño a su público oriental que se cuenta por millones. Part time lover me parece una soberbia ráfaga de club pero algunas de sus canciones repetían algunas bases dance reconocibles de otros éxitos ajenos al grupo. Tras este disco perdieron a todo el equipo técnico con el que siempre habían trabajado, incluido a Luis Rodriguez, su coproductor de toda la vida. Supuso un pequeño cambio en su sonido. Publicaron America ( su single Win the race fue usado como sintonía para la Fórmula 1 en Alemania), Victory ( su single Ready for the victory también fue usado ese año como sintonía de la Fórmula 1) y Universe, su último disco de estudio. Su single TV makes the superstar (alejado de los sonidos dance de discos anteriores) está basado en la experiencia de Dieter Bohlen como jurado de un concurso televisivo alemán basado en el formato de Pop Idol. También regalaban sorpresas como Blackbird (quizás un anticipo del rollo crooner que llevó Thomas años después) y Knocking on my door (adelantándose al estilo retro que muchos artistas usaron con el paso del tiempo). El 7 de junio de 2003, durante un concierto frente a 25000 personas, Dieter Bohlen daba por zanjado el grupo y su relación profesional (¿definitiva?) entre ambos.

Siempre en mi corazón

Siempre en mi corazón

Ya no supuso una tragedia. Ya no quedé desolado como antaño al saber que no volvería a tener discos nuevos de ellos. Pasaron a formar parte de mi imaginario musical y se convertían así en mi oasis anímico por excelencia. Nada más. Y nada menos.

Al margen de su influencia en mi carácter, mi personalidad y mi manera de afrontar los problemas (con esa intensidad actúan sobre mí), es de recibo destacar su influencia en la música pop de los 80 y su extendida sombra en los 90. Números uno en medio mundo con gran éxito en Europa, Asia, América del Sur, Australia y algunos paises africanos y 120 millones de discos vendidos. Ahí es nada.

 

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comentarios
  1. crisostomo dice:

    En el mundo de la musica Modern Talking simplemente han sido insuperables

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