CASSETTE

Música y homosexualidad. Estética. Orgullo. Prejuicios.  Escándalo. Marketing. Provocación. Todo un compendio de elementos que han hecho del mundo gay un filón para la industria musical y los muchos artistas que, de una manera u otra,los dibujaron en sus trabajos.

Hubo una época en la que llegué a ejercer de dj en un lugar de La Mancha de cuyo nombre siempre me acuerdo, y me divertía ver cómo los homófobos confesos, pseudo machos alfa y demás intolerantes individuos bailaban, disfrutaban e incluso llegaban al trance narcótico con canciones y artistas que eran abiertamente gays. La música es universal, pero en este caso la ignorancia facilitaba la absorción de cultura musical gay. Con el conocimiento, irónicamente, llegaban los prejuicios.

La pluma, el maquillaje y el amaneramiento no son los únicos rasgos que definirían la música gay. Ya esa simple calificación me parece ridícula. Hay que derribar muros, arrancar etiquetas y extender el concepto de música de todos para todos. Gays han existido siempre y en todos los sectores de la sociedad pero la música es un entorno propicio para el escaparatismo y el escándalo.

Oficialmente todo empezó en los años 70 con la creación de la música disco por gays y negros. Tal cual. Sin eufemismos. Sylvester (gay reconocido) empezó a sacudir cuerpos con You make me feel. Se abrió la puerta a la entrada de artistas que removerían el panorama con su estética y actitud gay.

En los 80 grupos como Bronski Beat (y su Smalltown boy), Frankie goes to Hollywood con Relax, Soft Cell, Erasure, Culture Club…levantaron polvareda por su implicación en la causa o por su visibilidad, para algunos molesta, que se reflejaba en sus videoclips.

Y llegó Divine, artista fetiche del director de cine John Waters, icono de la modernidad más underground de la época y  que dió su pequeño salto a la música llegando a ser producido incluso por Stock, Aitken y Waterman (tan alabados por mí). Los reyes Midas de la música de los 80 junto a una actitud, estética y perfomances en cine representadas por Divine.

Mención aparte hay que hacer al encumbramiento de algunos artistas en el mundo gay por sus canciones, actitudes directas o su apoyo incondicional de ese público. Y aquí cabe de todo: Gloria Gaynor y su himno I will survive, Alaska y su A quién le importa, Madonna, Kylie Minogue, Cher, Mónica Naranjo, Donna Summer, Marta Sanchez..y un sinfín más hasta la actualidad. Casi siempre mujeres, casualmente.

La década de los 90 fue la década de la visibilidad exagerada. Tanto tiempo ocultos tras los armarios hizo ver a algunos artistas que debían exponerse con toda la contundencia ante el público. Así, al menos, lo parecía. Así aparecieron Army of Lovers dando guerra en Suecia desde los 80 pero fue en los 90 cuando su lanzamiento fue mundial. Estética atrevida y rompedora. Actitud gay extrema. Música única, personal y muy transferible con unas letras ácidas, irónicas y combativas.

Rupaul apareció desde los EEUU como la primera drag queen (con permiso de Divine) de gran alcance comercial, estético y social. Una drag queen de más de metro noventa con buena voz y espectacular presencia. Exagerada pero elegante. No en vano muchos de sus discos han sido superventas y en la actualidad posee un tv show en EEUU. Amén de protagonizar diversas campañas publicitarias de maquillaje de alta gama y ser un personaje influyente en el colectivo gay americano.

Dana International. Con ella llegó el escándalo a Eurovisión. La primera mujer transexual en ganar el concurso. De Israel y sin renegar de sus raices. Ahí es nada. Corría el año 1998 y un país conflictivo, extremadamente radical en cuanto a pensamiento y comportamiento se alzó con un triunfo merecidísimo tras una apuesta tan arriesgada. Dana fue amenazada de muerte y tuvo que autoexiliarse a Suecia durante un tiempo.Tras su impacto musical y mediático internacional sigue publicando discos. Algunos de ellos cantados en hebreo. Con un par…

Las discotecas y los hits que en ella se bailan siempre han sido fuente inagotable de producciones musicales de artistas gays. Sin with Sebastian y su Shut up and sleep with me se coló de una manera rápida y eficaz. Canción pegadiza. Video llamativo. Artista peculiar. Uno de tantos que aparecerían cada cierto tiempo en las pistas de baile.

Musicalmente ya aceptados como parte integrante de la industria musical se ha demostrado que la actitud gay vende, y por lo visto mucho, para que algunos artistas falseen su orientación sexual en pos de una repercusión mediática y comercial. Es el caso de T.A.T.U. el dúo femenino que salió de la nada con ansias de destacar y que usó un falso lesbianismo para tener más presencia en la música. Lo más irónico es que eso las llevó al olvido a pesar de tener un primer álbum original, estrepitosamente bueno y producido por el gran Giorgio Moroder. Pero de eso ¿quién se acuerda ya?

El relevo generacional ya viene dado por una actitud más relajada ante la declaración o no de la orientación sexual para poder hacer música. Ni vende menos alguien declarando su orientación sexual, ni vende más quien oculta su verdadera personalidad. Music is different. Gente como Ari Gold, el israelí Yehonathan, el grupo ucraniano Kazaky, el rapero  blanco americano Cazwell, Matt Zarley o Scissor Sisters entre otros llevan la antorcha  del orgullo de ser lo que son sin ocultarlo y sin aprovecharse por ello. ¿Para qué?.

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