trainspotting

“Yo elegí no elegir vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones?. No hay razones”. Así comienza uno de los cuentos de hadas más urbanos y desencantados de la década de los 90. Veinte años después el cuento seguía más vigente que nunca.

Trainspotting se convirtió, allá por 1996, en uno de los poemas más ásperos y desgarrados dedicados a la vida. Esta película llegó en un momento agridulce de mi vida. Sabía de lo que se hablaba. Sabía que la vida no es sólo la que uno vive. Hay más. El desencanto personal no tiene por qué ir unido a las drogas y el rock, unos temas muy manidos pero efectivos a la hora de visibilizar ese sentimiento. Si bien es cierto que la película está contextualizada en un país , unos personajes y un entorno social, cultural y económico determinado; el desencanto lo hemos sufrido todos. Ver esta película en aquella época era como tragar arena. Era una bofetada a todos los principios que se estaban formando en mí. Demasiado tiempo queriendo seguir siendo inocente. Trainspotting supuso un acelerado acercamiento a la estética british del cine de aquella isla. Bueno, a una determinada estética británica que me hipnotizó. La crudeza, el humor, el surrealismo y un discurso, a veces, naif, me impactaron y me atrayeron. He de decir que por aquella época yo estaba en plena efervescencia musical, queriendo ser dj y otros menesteres, y el single (himno en toda regla con el paso del tiempo) de Underworld “Born slippy” fue clave para que mirara con otros ojos a Danny Boyle, director de la película. No es que el rock no me guste, bueno, me gusta lo justo, y que la banda sonora de toda la película cobre mucho sentido, pero es que la electrónica me mata.

“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige el bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca  de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable siendo una carga para los niñatos egoistas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige vida.” Ante este speach ¿quién no se ha planteado muchas cosas de su vida?. Y todavía seguimos eligiendo.

trainspotting y T2 cartel

Tras veinte años del estreno de Trainspotting se estrenaba T2, donde el dicho de “segundas partes nunca fueron buenas” no se cumple. La expectación creada por su estreno no desencadenó ninguna decepción. Al contrario, T2 retoma con sabia maestría la vida de los personajes de aquella película. Han pasado dos décadas y, como a todos, la vida ha tratado de mejor o peor manera a los personajes de la película. 

Hay que ver, recordar y refrescar la primer parte para disfrutar y entender la segunda parte. Son mcuhos los guiños tanto de guión como de referentes visuales que en esta segunda parte recorren la película. Una delicia para todos los sentidos, donde todo cobra sentido. De nuevo. Algunos guiños musicales están muy bien traidos aunque eché en falta un homenaje más contundente y presente al Born Slippy de Underworld.

trainspotting personajes

La esencia de los personajes es la misma y su evolución tiene una lógica aplastante. La trama de esta segunda parte nos dispara a un futuro cercano que me llena de intranquilidad. Pero ¿qué es la vida sino momentos tranquilos dentro de una tempestad de acontecimientos impredecibles en algunos casos? 

La estética visual me parece acertadísima y fascinante y el uso de mismos tipos de planos en algunas secuencias con respecto a la primer parte dan un valor narrativo más contudente a la historia. La original escena del baño de espejos no tiene precio. Y es que Danny Boyle no sólo se nutre de autorreferencias.

Renton, el personaje encarnado por Ewan McGregor retoma lo que, para mí, es la esencia de las dos películas: su speach sobre la elección de vida. Así, Renton dice que “Elige vida fue el slogan bienintencionado de una campaña contra las drogas  en los 80. Nosotros le añadimos cosas.” Y esas cosas no son más que verdades como puños que te vuelven a perforar el tullido cerebro que tenemos y que, al menos a mi, hacen que vuelvas a preguntarte tantas cosas de la vida.

“Elige lencería de diseño con la vana esperanza de insuflarle algo de vida a una relación muerta. Elige bolsos, Elige zapatos de tacón, cashmere y seda para sentir loq ue se hace pasar por felicidad. Elige un iphone fabricado en China por una tía que saltó por una ventana y metetelo en tu chaqueta nueva recién traída de una ratonera asiática. Elige Facebook, Twitter, Snapchat, Instagram y otras mil formas de escupir tu bilis a personas que no conoces. Elige actualizar tu perfil. Dile a alguien lo que has desayunado y confía en que alguien, en alguna parte, le interese. Elige buscar antiguas amantes y creer, desesperado, que no tienes tan mala pinta como ellas. Elige bloguear en directo desde tu primera paja hasta tu último aliento. Interacción humana reducida a meros datos. Elige diez cosas que no sabía sobre famosos que se han operado. Elige gritar sobre el aborto. Elige chistes sobre violaciones, llamar putas a las mujeres, porno vengativo y una marea de deprimente misoginia. Elige que lo del 11S nunca pasó, y si pasó fueron los judios. Elige un contrato basura, dos horas de camino al trabajo y elige lo mismo para tus hijos, pero peor, y cree que seria mejor que no hubieran nacido jamás. Y luego túmbate y alivia el dolor con una dosis de una droga desconocida preparada en la puta cocina de alguien. Elige promesas incumplidas y desear haberlo hecho todo de otra forma. Elige no aprender nunca de tus erroresElige ver como la historia se repite. Elige la lenta reconciliación hacia lo que puedes conseguir en lugar de lo que siempre has querido. Confórmate con menos poniendo cara de valiente. Elige la decepción y elige perder a tus seres queridos mientras se  alejan de tu vista. Una parte de ti muere con ellos hasta que veas que un día, en el  futuro, una a una, se habrán ido todas y no quedará nada de ti que se pueda calificar de vivo o muerto. Elige tu futuro. Elige vida.”

Y ante esto, ¿qué más se puede añadir?.

 

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